Capítulo 2, Parte 7 – Bienvenido al infierno dorado

Conseguimos salir del instituto, vivos y sin que nos pillase Anabel la secretaria. Me despedí de ellos en cuanto llegué a mi portal y antes de adentrarme, Pablo me paró los pies.

—Este Cuaderno ya es tuyo para siempre. ¿Estás preparado para convertirte en el Golden boy de Vallecas?

—Este finde me pondré las pilas, así comenzaré el lunes enérgico.

—No, no –comenzaron a reírse—. ¿Cómo que lunes? El lunes comienza la aventura, a los dorados te los tienes que ganar este fin de semana.

—¡¿PERO QUÉ COÑO…?!

Una anciana que iba paseando por la calle me miró consternada y salió corriendo.

—Tranquilízate, ¿vale? –Me instó Débora—. Piensa que nos tendrás aquí para todo, y sabemos muy bien por dónde se mueve la élite del Octavo –intenté coger aire antes de que se me acabara—. Mañana por la mañana quedaremos en mi casa para organizarlo todo, y no tengas miedo. Yo sé que puedes…

¿Me estaba lanzando fichas? No me importaría que me las lanzase. No, tenía que centrarme en lo otro. ¿Cómo hacerme amigo de unos niñatos pijos intolerantes que no aceptarían ni a sus abuelas en el grupo, siendo además un cateto de barrio para ellos? Por favor, si seguro que sacaría mejores notas que ellos…

2x7

No me lo pensé más, ya sé por qué tenía que empezar. No sería fácil, pero sí efectivo. Era hora de comenzar el Plan “Diario de un NO famoso”, y además, tenía a alguien que se moría por ayudarme en el primer paso.

Entré en la casa y me dirigí al salón, en donde se encontraba mi tía Lina viendo un programa de Divinity.

–Tía…

–Dime, cielo –contestó, girándose hacia mí. Suspiré y se lo propuse.

–Creo que es hora de quemar mi ropa vieja.


Mi tía aceptó más que encantada y le dije de ir de compras mañana por la mañana, antes de que quedase con mis nuevos amigos. Dios, ir de compras, ¡y con mi tía! Sería una pesadilla…

Después, me marché a mi cuarto y me tumbé bocarriba, escuchando I´m Not Over, de Carolina Liar, en los cascos y pensando en el título del proyecto. ¿Un “no” famoso? Era algo bastante ingenioso a mi pesar. Durante el viaje hacia mi casa, me explicaron que se llamaba así porque los Golden boys no eran famosos, pero llevaban la vida de cualquier celebridad. Y por eso se me ocurrió qué coletilla podría utilizar para despedirme en cada artículo. Decidí escribir el primero en ese mismo instante:

«¡Hola, urbanitas!
Este primer día en el instituto ha sido de lo más divertido. Le han quitado el asiento a mi mejor amigo en clase, han criticado mis zapatos pensando que dañarían mi autoestima, han rechazado con desprecio una amable propuesta y me han tirado refresco encima. Pero eso no ha sido nada comparado con la que les espera a esos Golden boys. No tengo por qué hablaros de mí, pero puedo asegurar que vengo de un sitio que aquí considerarían letal. Me he criado como un chico fuerte, insistente y luchador, y cuando quiero algo, lo consigo sin la tarjeta de mamá o papá. Por eso, cuando digo que pienso devolverle el “favor” a mis queridos nuevos amigos de la calle de Serrano, lo digo muy en serio. Así que preparaos bien, chicos, porque no todo lo que brilla es oro. Y lo queráis o no, pienso fundiros.

Con mucho afecto pero poca fama,
DON»

Escrito por

Nacido en el Madrid de 1998. Amante del cine, los libros y su ciudad. Nada como la buena música, la elegancia y vivir la vida siempre siendo uno mismo. Instagram: drigopaniagua. YouTube: Rodrigo Paniagua

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