Capítulo 3, Parte 7 – Aparta de mi camino

Salí de la calle de Serrano en dirección al centro de natación en el que se celebraba la competición del curso pasado de waterpolo. Felipe me dijo antes de que llegase Claudia que Guille tenía hoy el partido. Por lo que parece, estaba en el equipo junto al amigo de Pablo y Rico. ¿Se llevarían bien? Conociendo al otro…

Nada más salir del Mercedes y pedirle a Jaime que se quedase ahí, corrí hasta la entrada, pero la gente comenzó a salir de pronto. Había llegado tarde. Por suerte, me topé con mis dos amigos a tiempo.

—¡Diego! –Pablo tenía su castaño pelo en punta medio mojado, no sabía que él también jugase en el equipo. Él notó cómo lo miraba—. Sí, me han salpicado los amigos del equipo de Guille. Yo estaba tan tranquilo viendo la competición desde las gradas y… Menudos cretinos.

—¿Por qué no me habéis dicho que Guille estaba en el equipo?

—¿Qué más da? Es el capitán, todo por influencias de papá, se le da como el culo atraparla a distancia… —soltó Rico.

—Ya, pues si me lo hubieseis dicho antes, podría haber conseguido entrar en la élite mucho antes de lo que pensabais.

—¿A qué te refieres?

Quise explicárselo pero vi salir a Guille por la puerta de los vestuarios, y me despedí de ellos saliendo disparado hacia él.

—¡Guille! –Él puso los ojos en blanco.

—¿Es que aún sigues vivo?

—Quería pedirte perdón por lo que te solté el otro día, no era mi intención comenzar con mal pie contigo. Estoy completamente decepcionado con mi comportamiento y lo siento.

—Obviamente –dijo tras una cruel risotada. Siguió andando pero le corté el paso.

—¿Qué tal si nos vamos un día de cañas a un 100 Montaditos y nos conocemos mejor? –Se me quedó mirando atónito.

—¿Eres gay?

—¿Qué? –Me empecé a reír—. ¡No! Lo decía en plan colegas.

—Ya, pues… Colega. Yo no bebo cerveza, eso te deja a los cuarenta la barriga de una embarazada. Y si tu intención es que nos hagamos amigos, necesitarías a un elfo verde que te dejase su olla de oro para sobornarme.

—¿Los de las ollas de oro no son los duendes?

—¡Y encima respondón! Adiós –volvió a intentar marcharse, pero volví a cortarle el paso.

—Espera, por favor, deja que te persuada para…

—¡¿PERSUADA?! –Parecía haberle cabreado un poco—. ME INTENTASTE HUMILLAR EN EL PIZZA EMPORIO HACE UN DÍA, HAS INTENTADO GANARTE LA CONFIANZA DE MIS AMIGOS PARA ROBÁRMELOS, POR LO QUE ME HAN CONTADO —¿quién se lo habría dicho? Felipe tenía razón, él siempre se enteraba de todo— Y ENCIMA LE HAS QUERIDO ROBAR LA NOVIA A MI AMIGO IZAN.

—¡Fue ella la que se me lanzó!

—Por favor, ¡Claudia se lanza a casi todos! Pero tú fuiste con el que Izan la pilló.

—Eso no es mi culpa…

—Mira, chaval, has venido a por todas y no te has llevado nada. Pero si quieres un buen consejo, te lo diré en cuatro palabras: APARTA DE MI CAMINO.

Me puse a un lado y dejé que él se marchara con su bolsa de deporte colgando de su hombro. Andaba con estilo hasta enfurecido. Me senté en el banco que había frente al centro y me quedé con la mente en blanco un buen rato. Ahora ya no sólo sabía que no sería un Golden boy, sino que seguramente sería mi ruina cuando llegase el lunes.

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Escrito por

Nacido en el Madrid de 1998. Amante del cine, los libros y su ciudad. Nada como la buena música, la elegancia y vivir la vida siempre siendo uno mismo. Instagram: drigopaniagua. YouTube: Rodrigo Paniagua

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