Instagram y la vida de ensueño

Hoy os traigo algo distinto, os traigo un artículo de opinión.

Instagram es una red social creada en 2010 donde la gente comenzó a publicar su día a día, los outfits que llevaba, algún plato bonito de restaurante o las poses monas que hacían sus mascotas. Todos los que nos creamos la cuenta durante aquellos primeros años también lo hacíamos, sin la intención estética, solamente la de informar.

Pero con el paso de los años y sin darnos cuenta, la moda de los posts y los feeds ha ido evolucionando, a tal punto de currarnos lo que subimos y convertirnos en pequeños intentos de top-model que, en realidad, con un solo like o un solo view pueden llegar a cambiar sus futuros. O si no mirad a Sean O´Pry, quien empezó por un par de fotos que subió en MySpace. O la propia Dulceida, cuyo número de seguidores se alzó tras una publicación de Kim Kardashian en Facebook.

Las redes sociales han ido introduciéndose en nuestras vidas de manera gratuita, y ahora ya no forman parte de nosotros, sino que nosotros formamos parte de ellas. No digo que sea algo malo, pero sí puede resultar tóxico en algunas ocasiones. Ahora nos esforzamos al máximo por aparentar un estilo de vida (o lifestyle) que motive a las demás cuentas a seguirnos. Trabajamos en lo que subimos, en nuestras instastories, buscamos referencias e intentamos ser fieles a lo que quieren de nosotros, más que a lo que nosotros mismos queremos.

Obviamente hay miles y millones de cuentas que no son así, pero ¿quién no tiene un amigo o amiga que sube fotos posando cual modelo, enseñando los mojitos que se ha tomado este verano o incluso haciendo videos mostrando sus dotes físicas? Muchos les tacháis de influencers y lo hacéis con connotaciones negativas, pero realmente es lo que hay ahora. Mejor una moda sobre subir fotos chulas a Instagram que la de subir videos bajándote de un coche en marcha, o poner en instastories que “te han echado de casa” para comprobar quién se preocuparía por ti.

En conclusión, hay que utilizar las redes con moderación. Por supuesto que puedes tener un perfil bonito, ¡ojalá! Yo, personalmente, solo sigo a cuentas que, famosas o no, me den gusto a la vista con sus fotos (y bueno, también sigo a mis amigos, como todos). Pero de esto a viajar por el mundo con la única finalidad de “sacarte fotos para insta”, o dejar atrás aspiraciones que tuviste solo porque “es más fácil hacerte influencer y ganas más pasta”. No. Eso ya no.

Si quieres triunfar con una cuenta de Instagram, busca a un buen amigo fotógrafo, encuentra tu estilo y tu aesthetic más fiel, sube lo que te dé la gana y te haga feliz y deja de buscar lo que crees que los demás quieren de ti.


Today I bring you something different, I bring you an opinion article.

Instagram is a social network created in 2010, where people began to publish their day to day, the outfits they wore, a nice restaurant menu or the cute grins that their pets made. All of us who created the account during those first years also did it, without the aesthetic intention, only to inform.

But over the years and without realizing it, the fashion of posts and feeds has been evolving, to the point of currando what we went up and become small attempts of top-model that, in reality, with only one like or a single view can change their futures. Or if you do not look at Sean O’Pry, who started with a couple of photos he uploaded on MySpace. Or the own Dulceida, whose number of followers was raised after a publication of Kim Kardashian on Facebook.

Social networks have been introduced into our lives for free, and now they are no longer part of us, but we are part of them. I’m not saying it’s a bad thing, but it can be toxic on some occasions. Now we try our best to pretend a lifestyle (or lifestyle) that motivates the other accounts to follow us. We work in what we climb, in our instastories, we look for references and we try to be faithful to what they want from us, more than what we ourselves want.

Obviously there are thousands and millions of accounts that are not like that, but who does not have a friend who uploads photos posing as a model, teaching the mojitos that he has taken this summer or even making videos showing his physical abilities? Many you call them influencers and you do it with negative connotations, but it really is what there is now. Better a fashion about uploading cool photos to Instagram than uploading videos by downloading from a moving car, or putting in instastories that “you’ve been kicked out of the house” to see who would care about you.

In conclusion, networks must be used sparingly. Of course you can have a nice profile, hopefully! I, personally, just follow accounts that, famous or not, give me pleasure in sight with their photos (and well, I also follow my friends, like everyone). But from this to travel the world with the sole purpose of “taking photos to urge”, or leave behind aspirations that you had only because “it is easier to become influencer and you gain more pasta”. No. Not anymore.

If you want to succeed with an Instagram account, find a good photographer friend, find your style and your most faithful aesthetic, upload what you want and make you happy and stop looking for what you think others want from you.

Saludos de

R

Escrito por

Nacido en el Madrid de 1998. Amante del cine, los libros y su ciudad. Nada como la buena música, la elegancia y vivir la vida siempre siendo uno mismo. Instagram: drigopaniagua. YouTube: Rodrigo Paniagua

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