III – Amistades de facultad

Lo mejor que un ambiente cosmopolita puede proporcionarte es el constante cambio. Hoy ocurre esto, pero mañana ya no. Mañana ya no hay tiempo de pensar en lo que pase hoy, porque sucederá algo completamente distinto. Y sin embargo, hay quien prefiere aferrarse al pasado, a los buenos tiempos, o incluso a los malos. Lo retro es moda y no pasa nada porque te cueste olvidar los 90s; pero en ocasiones, es mejor cambiar de libro antes que solo pasar una página.

Blanca López, una de mis mejores amigas de la facultad de Bellas Artes, me pidió reunirnos en las puertas del Retiro para dar una vuelta y actualizar información. Lo que no llegué a sospechar fue que, esta vez, dicha información iría sobre ella. Mientras paseábamos por los caminos de tierra del parque, soltó la gran bomba: “Ayer me acosté con Rafa Casado”.

Cuando estás estudiando, ya sea en el colegio o en la universidad, acaba apareciendo tarde o temprano aquello a lo que ahora llamamos crush. Una persona que nos desconecta de los exámenes, nos hace dar rienda suelta a la imaginación y nos acompaña en nuestras soledades más lascivas. El crush de Blanca era Rafa Casado. Delgado, bohemio, tolerante, inconformista. Había oído que colaboró con Green Peace, le iba el arte reivindicativo.

—Pensé que estabas saliendo con el que conociste en la tienda ecológica.

—Oscar, sí, lo sé —corroboró emocionada—. Lo mío con Rafa fue un affair inesperado, pero es que lo tenía pendiente.

—¡Caray, Blanca! Nunca te hubiese imaginado en una situación así.

—Ni yo tampoco. En cierto modo, creo que por eso lo hice —le pedí que se explicara—: Llevo saliendo con Oscar unas cuantas semanas, pero ni siquiera nos hemos acostado aún. Solo citas insustanciales. Intento hacerlo todo bien en mis relaciones desde que estaba en el instituto, pero me he hartado de actuar como si follar no fuera importante para mí. Por una vez quería salirme de mi propio esquema.

Aquello me hizo pensar en la confianza. ¿Es realmente necesaria en una relación de pareja? Cualquiera respondería que sí de primeras pero, durante las primeras citas, ¿acaso no todos hemos engañado alguna vez a la otra persona, ya sea para agradarla o para tener una estrategia de combate establecida? Asociamos la libertad sexual y las relaciones abiertas a ser temerarios o promiscuos, pero ante esto… ¿es la persona quien debe curarse de esas costumbres? ¿O la sociedad de esa mentalidad? Por una vez, tenía la respuesta bien clara en mi cabeza.

—Tampoco le he engañado si ha sido con Rafa —espetó algo insegura—. Me habló por Facebook, decidimos quedar y acabó sucediendo. Pero no estaba planeado, y era algo que necesitaba hacer para saber que no era lo que quiero.

—¿No es lo que quieres?

Se quedó pensando. Sí era lo que quería. Pero Rafa, por mucho que ella lo desease hasta rabiar, no la volvería a escribir otra vez para verse. Política de la tierra quemada. Ahora, su única opción sería pasar página e intentar como mucho mantener una relación con Oscar. Cualquiera hubiese seguido buscando otras conquistas con las que entretenerse durante el comienzo de su relación, pero Blanca realmente era una chica de parejas cerradas. No la recuerdo soltera en ningún momento desde que la conozco, siempre ha resultado inaccesible ante cualquier persona. Y desde luego que no me la imagino teniendo relaciones esporádicas.

—Esto podría ser una gran lección, ¿no crees? —Blanca ladeó la cabeza—. ¿Consideras que no hay nada malo en acostarse con alguien del pasado, o crees que una vez has pasado página, debes prohibirte a ti misma releer la anterior?

—Esa pregunta tiene muchas lecturas —nos reímos por el juego de palabras—. Simplemente creo que no puedes pasar página hasta que has podido leerla con claridad.

Me despedí de mi amiga invitándola a la exposición que daría en la galería la siguiente semana. Una tal Dafne Fablet había esculpido una serie de piezas que tenían muy buena pinta, y estaba muy emocionado al tratarse de la primera exposición de la que formaría parte profesionalmente. Ella confirmó su asistencia al instante, y la vi marchar mientras me acababa el frappuccino que habíamos comprado por el camino.

Así era la gran ciudad. Un día mi amiga era Sandra Dee, y al siguiente quería probar la poligamia. Al fin y al cabo, quizá no es tanto el pasar página lo importante, como el tener siempre en cuenta que tú escribes el siguiente capítulo.

Escrito por

Nacido en el Madrid de 1998. Amante del cine, los libros y su ciudad. Nada como la buena música, la elegancia y vivir la vida siempre siendo uno mismo. Instagram: drigopaniagua. YouTube: Rodrigo Paniagua

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