Lo Bueno y lo Malo Tras La Temporada 3 de ‘Emily In Paris’

¡Hola, superestrellas! ¿Cómo estáis?

Este año ha querido acabar fuerte por parte de Netflix, y de ahí que nos haya explotado a hitazos esperados, entre ellos la tercera temporada de esta serie. Emily Cooper ha formado parte de nuestra vida desde hace ya el suficiente tiempo como para que queramos saber qué será de ella, y este es el momento de descubrirlo. ¿Qué tal si hablamos de esta nueva temporada?

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Comenzando por la trama, como siempre, deberíamos tener en cuenta que siempre se trata de lo mismo… Emily debe tomar una decisión. En la primera temporada nos topamos con este dilema de si elegir a Gabriel o la amistad de Camille, en la segunda el triángulo amoroso que tuvo entre Gabriel y Alfie, y ahora empezamos la temporada con el enfrentamiento entre Sylvie y Madelaine donde Emily deberá posicionarse.

No debemos olvidar que se trata de una serie cómica con tintes dramáticos, algo así como el nuevo Sexo En Nueva York de Darren Star. Y es por eso que a veces, por ejemplo, los personajes se sientan bastante exagerados. Por ejemplo, el papel de Kate Walsh, a pesar de haberla visto en series donde hacía roles mucho más serios, aquí se siente puro alivio cómico… ¡y está genial!

No obstante, eso no exime a la serie de contar con personajes completamente irrelevantes. Algo que hace Netflix muy bien es lograr inclusión en la gran mayoría de sus producciones. Sin embargo, el personaje de Julien -he tenido que buscar el nombre en Google porque ni me acordaba- es puro cliché con patas, y si nos damos cuenta, el único motivo por el que ha seguido en la serie hasta el momento ha sido porque sin su presencia, no hay más personajes afrodescendientes ni homosexuales. Introducir a un personaje como él en una serie así está genial, ¡pero hacedlo bien! El estereotipo manido y misógino del hombre gay histriónico, sassy y arrogante.

Por decir algo positivo respecto a este tema, el personaje de Mindy ha dado un giro optimista en cuanto a la primera temporada de la serie. Mindy era la versión asiática de Julien, con la personalidad cliché de lo que vendría siendo una nueva Samantha Jones, comentando coletillas racistas de su propio país y además ejerciendo de la abogada del diablo constantemente respecto al tema Emily-Camille. Por suerte, en esta nueva temporada ha logrado convertirse en uno de mis personajes favoritos.

El personaje de Alfie no es de mis favoritos, pero comprendo que haya a quien le agrade. Camille ha perdido toda su fuerza desde que decidieron destrozar su personaje para que Emily quedase como la buena, y Gabriel es todo lo contrario: intentan hacerle parecer un santo para que olvidemos que es un adúltero que parece no pensar en el daño que ha causado.

Emily Cooper poco a poco se ha ido ganando todos nuestros corazones y bien le ha costado. La trama que sucedió al principio de la serie era interesante, pero no la dejaba como una muy buena persona. Y sin embargo, los guionistas han movido viento y marea para que ya no la veamos como el personaje egoísta, mal amigo y, por qué no decirlo, cobarde que conocimos al principio.

La que desde luego se sigue ganando el corazón de todos es Sylvie. Tampoco es una santa, tiene su mal humor, sus malas ideas y puede que hasta sea más perversa que la propia Emily, pero como siempre, se le coge más cariño a un personaje malo que lo admite que a uno que cree que es buena persona. Además los outfits de Sylvie son los verdaderamente icónicos de la serie…

Hablando de outfits… El vestuario sigue dominando cada temporada, a parte del diseño de producción y ese don que tiene la serie de romantizar cada una de las esquinas de la ciudad del amor. La verdad es que ver esta serie es como escapar de la realidad y sentirte todo un main character de comedia romántica… Quizá hubiesen faltado más momentos de Emily como influencer, ya que se ha echado mucho en falta esta temporada, y los hubiesen logrado llevar más a la realidad de lo que conlleva ser creador de contenido.

Y respecto a los demás departamentos no se queda atrás. Tanto la edición como el etalonaje están tratados a la perfección, y la banda sonora es simplemente magnífica desde el minuto 1.

Cómo no, la temporada nos deja un final abierto para empezar a desear ver la cuarta, que esperamos sea pronto. Emily In Paris no es la mejor serie del mundo, pero desde luego que es una ventana de escape que se disfruta una y otra vez. Por eso se lleva un buen 3,75 sobre 5.

Puntuación: 4 de 5.

¡Y ya estaría! Espero que os haya gustado la reseña. Mientras tanto, podéis seguirme tanto en el blog como en mi canal de YouTubeTikTok e Instagram, donde subo semanalmente contenido que a lo mejor te guste.

Nos vemos pronto,

RP

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Escrito por

Nacido en el Madrid de 1998. Amante del cine, los libros y su ciudad. Nada como la buena música, la elegancia y vivir la vida siempre siendo uno mismo. Instagram: drigopaniagua. YouTube: Rodrigo Paniagua

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